RAEMH – 25.6.2026
En el debate público italiano, los jóvenes de origen inmigrante suelen ser retratados a través de imágenes asociadas al miedo y al conflicto. La figura de los llamados «maranza» se ha convertido en los últimos años en el símbolo de una narrativa que vincula a las segundas generaciones con el malestar urbano, la delincuencia y la inseguridad social. Los sucesos de actualidad, las campañas mediáticas y las instrumentalizaciones políticas alimentan el temor de que también en Italia estén surgiendo periferias marginadas habitadas por jóvenes excluidos y rebeldes.
Sin embargo, esta representación solo refleja una parte de la realidad. Junto a situaciones de vulnerabilidad —recordemos que la pobreza absoluta afecta a un tercio de los ciudadanos extranjeros residentes en Italia— existe un amplio sector de jóvenes con raíces migratorias que estudian, participan en la vida pública, realizan labores de voluntariado, se implican en la política y reclaman ser reconocidos como una parte integrante de la sociedad italiana. Precisamente en esta realidad menos visible se centra el libro Cuando el protagonismo crece en los márgenes. El compromiso social y político de los jóvenes de origen inmigrante (TAU, 2026), coordinado por Maurizio Ambrosini, sociólogo y profesor de la Universidad de Milán, e impulsado por Caritas Italiana junto con el Centro de Estudios Medì.

La investigación, realizada en 2025 con la colaboración de especialistas de la Universidad de Milán, recogió 416 cuestionarios y 40 entrevistas en profundidad, entre ellas las realizadas a 25 jóvenes elegidos para consejos municipales u otras instituciones públicas. El objetivo era comprender cómo viven la ciudadanía las nuevas generaciones de origen inmigrante y de qué manera participan en la sociedad italiana.
El contexto de partida está marcado por profundas desigualdades. Los hijos de inmigrantes crecen a menudo en familias que han aceptado una integración «subordinada»: empleos manuales poco cualificados, escasas oportunidades de movilidad social, viviendas precarias y barrios periféricos. Sin embargo, estos jóvenes comparten los gustos, los hábitos de consumo y las aspiraciones de sus coetáneos italianos. De ello surge una especie de «integración ilusoria»: se sienten italianos en sus estilos de vida, pero encuentran obstáculos concretos para acceder a oportunidades educativas y laborales.
Los datos educativos muestran claramente estas dificultades. En el curso escolar 2023-2024, los estudiantes con nacionalidad no italiana superaban los 931.000, lo que representaba el 11,6 % del total, y casi dos tercios habían nacido en Italia. A pesar de los avances logrados, el retraso escolar sigue siendo muy elevado: en la educación secundaria afecta al 48 % de los estudiantes extranjeros frente al 16 % de los italianos. El abandono escolar aumenta después de los 16 años y el fenómeno de los ELET (Early Leaving from Education and Training), es decir, los jóvenes que abandonan prematuramente la educación o la formación, afecta a más de una cuarta parte de quienes no poseen la ciudadanía italiana. Además, persisten dinámicas de orientación hacia centros técnicos y profesionales, mientras que el acceso a los institutos de bachillerato y a la universidad continúa siendo más limitado.
No obstante, también existen señales positivas. Cada vez son más los graduados de secundaria y los estudiantes universitarios de origen inmigrante: más de 25.000 estudiantes sin ciudadanía italiana, pero titulados en Italia, estaban matriculados en la universidad durante el curso 2024-2025. Se trata del surgimiento de una nueva generación formada, consciente y cada vez más dispuesta a participar en la vida colectiva.
La investigación pone especialmente de relieve una fuerte voluntad de compromiso cívico y político. El 82 % de las personas entrevistadas afirma que votaría si tuviera la posibilidad de hacerlo, mientras que casi la mitad participa en asociaciones, grupos culturales o iniciativas relacionadas con los derechos humanos. Muchos también están implicados en actividades de voluntariado, movimientos sociales, campañas por la paz o iniciativas de solidaridad internacional.
Resulta especialmente interesante la relación entre el voluntariado y la política. Para muchos jóvenes, el compromiso social constituye una auténtica escuela de ciudadanía: permite desarrollar competencias, crear redes de relaciones y adquirir una mayor conciencia de las injusticias sociales. A partir de ahí, en algunos casos, surge el paso al compromiso institucional, entendido no como una renuncia al activismo, sino como una forma más eficaz de influir en las decisiones públicas y dar voz a quienes viven situaciones de exclusión.
Las entrevistas revelan una generación que rechaza una «ciudadanía a medias». Estos jóvenes no reclaman únicamente reconocimiento jurídico, sino también la posibilidad de contribuir plenamente a la sociedad en la que han crecido. Muchos transforman la experiencia de la discriminación en una motivación para la acción pública, reivindicando una Italia más inclusiva, multicultural y democrática.
El libro Cuando el protagonismo crece en los márgenes propone, por tanto, una mirada alternativa a los estereotipos dominantes. Lejos de la imagen del joven inmigrante como problema social, los protagonistas de la investigación aparecen como un recurso cívico y político. Su participación demuestra cómo la democracia puede regenerarse precisamente desde los márgenes, incorporando a grupos sociales históricamente infrarrepresentados.
Al igual que ocurrió en el pasado con las clases populares o con las mujeres, hoy el protagonismo de las nuevas generaciones puede contribuir a renovar las instituciones democráticas. «No pocas veces, en la historia social, el protagonismo surge desde los márgenes», afirma el profesor Ambrosini. Los jóvenes de origen inmigrante ya no representan una realidad ajena a la sociedad italiana: forman parte de su presente y, cada vez más, también de su futuro.
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El libro fue presentado en Milán el 18 de junio a las 10:30 horas, en la Escuela de Doctorado del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad de Milán, y en Génova el 24 de junio a las 14:30 horas, en el marco de la Escuela de Verano de Sociología de las Migraciones del Centro de Estudios Medì.